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Published: December 17, 2009 05:01 pm
Bailes, cantos y FE para la Virgen de Guadalupe
Diferentes muestras de devoción tuvo la comunidad de Dalton para con la “Reina de las Américas”
Jorge Pérez
Con mucha fe, esperanza y alegría el pasado viernes se celebró un nuevo aniversario de la “Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe”, evento que reúne a los devotos de la Virgen Guadalupana los cuales se dieron cita en la Iglesia Católica San José, quienes por medio de manifestaciones artísticas tales como obras de teatro, canciones y bailes folclóricos quisieron manifestar su devoción por la Reina de América.
Este gran celebración que se ha vuelto toda una tradición para nuestra comunidad hispana de Dalton y sus alrededores, ocasión en donde cientos de feligreses y devotos de la Virgen Guadalupana desde tempranas hora de la noche del viernes (7:00 pm) hasta la madrugada del sábado (4 :00 am) e reúnen para entonar el canto de las “Mañanitas la Virgen” y luego terminar con una misa solemne por parte de las autoridades eclesiásticas de la Iglesia San José.
Los miembros del Grupo Juvenil de la Parroquia “Ven y Sígueme” representaron las apariciones de la Virgen María a Juan Diego, mientras que una hora después llegó el turno del Grupo Folklórico local para adorar a la Reina por medio de las danzas típicas mexicanas que deleitaron a los feligreses presentes quienes alegremente vieron como por primera vez se presentaba la Danza del Torito, un baile típico de Michoacán, especialmente preparado para esta ocasión.
“Estuvo muy bien lo bailamos dos veces, como a las 9:00 de la noche después de las interpretación de las apariciones y a las 3:00 am con la participación de la banda la ‘Tromba de Guanajuato’, y para el disfrute de todo el público que asistió, porque era la primera vez que se hacía este tipo de baile en Dalton”, dijo Agustín Villa, uno de los bailarines que compartió con todo el público este baile típico de su región.
El baile del Torito es una danza Folklórica típica de Morelia, Michoacán, que se celebra cada año en los carnavales del pueblo, se caracteriza fundamentalmente en un armazón que simula la forma de un torito, forrado de tela pintada, con la cabeza de cartoncillo encolado y pintado.
El Torito baila de forma muy original, lleva un ritmo cadencioso y hace alarde de piruetas y agilidad imitando la nerviosidad de movimientos del toro, y el tambor acompañan el baile con un son, en ritmo muy picado y movido, despertando en el oyente ese entusiasmo y alegría tan inmediatos al escuchar la música.
Es una danza cerrada en forma circular, ni un solo momento a pesar de las toreadas del grupo o las embestidas del torito, pierden el paso ni el estilo de la danza. “Alrededor de 10 personas, todas de Morelia, participaron en la celebración y el baile para Nuestra Señora de Guadalupe”, agregó Villa quien junto a su grupo deleitaron al público con el baile, junto con su familia y y amigos que estuvieron presentes en la Parroquia para cantarle las mañanitas a la Virgen Morena.
Recorriendo un poco de historia, la aparición de la Virgen a Juan Diego se inició el 9 de diciembre de 1531 en las cercanías de la Ciudad de México, entonces ciudad capital del imperio Azteca: la Virgen se aparece al indio Juan Diego, y le pide que transmita al obispo del lugar su voluntad de que se construya un templo dedicado a ella en el cerro Tepeyac.
El obispo, al escuchar el relato del indio, le pide una prueba de la Presencia de la Madre de Dios allí. María hace crecer entonces un jardín de rosas en un cerro inhóspito y semidesértico, y se las hace recoger en su tilma (especie de poncho o manta) a Juan Diego. Luego le pide se las presente como prueba de Su Presencia al obispo.
Cuando el indio abre su manta frente al obispo, caen las flores al piso y aparece milagrosamente retratada la imagen de la Virgen María en la rústica tela. El templo dedicado a la Virgen de Guadalupe fue construido en el cerro Tepeyac, lugar de las apariciones, donde se exhibe la tilma original de Juan Diego, impresa con la mundialmente conocida imagen de la Virgen de Guadalupe.
Pío X proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe "Patrona de toda América Latina". Pío XI, de "todas las Américas"; Pío XII la llamó "Emperatriz de las Américas"; y Juan XXIII, "La misionera celeste del Nuevo Mundo" y "la Madre de las Américas". En la maravillosa gran basílica de Guadalupe, Juan Pablo II beatificó al indio Juan Diego el 6 de mayo de 1990. Además, en sus cuatro visitas a México, Juan Pablo II visito el Tepeyac y honró con profundo amor filial a la Virgen de Guadalupe, a quien le encomendó el continente Americano y su nueva evangelización.
Así ha pasado un aniversario más de Nuestra Señora de Guadalupe, la madre que desde el cielo protege a sus hijos, quienes por medio de las peticiones, los bailes, y por sobre todo sus oraciones, le agradecen su protección y amor eterno.
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